diciembre 27, 2012

Sondheim y el Existencialismo

Estoy tomando un café descafeinado. Café descafeinado porque pasa de medianoche (y no necesito desvelarme). Café descafeinado porque extraño el sabor del café, y éste al menos me lo recuerda...

En fin, estoy leyendo un breve ensayo sobre el Existencialismo presente en las letras de Stephen Sondheim. Particularmente, empecé a escribir por la necesidad de plasmar en algún lado mi identificación con el personaje de Cenicienta en Into The Woods: al verse incapacitada de tomar una decisión, delega la responsabilidad a alguien más. La microeconomía lo llama (e incluso modela) como una delegación del poder de decisión causada por aversión al decidir. Sartre lo llama un autoengaño: decidir el no decidir sigue siendo una decisión.

Bullshit 

(mine not theirs)

Terminé mi café y me encuentro sin inspiración alguna...

PD: me agrada que los existencialistas crean que la ambivalencia es una característica intrínseca al ser humano; entonces, el problema no soy yo...

Estado civil: a bond between individuals who ultimately share a terror of “being alive.”

Dios, me odio cuando acepto la cursilería.

noviembre 10, 2012

Terapia

""Maldita ciudad" , pensaba, sin saber a quién culpar de que el eco de las balas le siguiera zumbando en los oídos."  - Sombra de la Sombra, Paco Ignacio Taibo II
Cualquier sonido nocturno la perturbaba: el crujir natural del edificio, el ruido de un vecino utilizando el elevador, los camiones de carga entregando mercancía en el almacén de enfrente, el rozar de los muebles en el departamento de arriba... Su cuerpo se paralizaba; podía sentir el frio y punzante dolor en el cuello y la parte posterior de la cabeza. Sus músculos se tensaban. Minimizaba su respiración, tratando de no emitir sonido alguno; contenía el aire tratando de ubicar la fuente de su desconcierto.

Las terapias no habían funcionado; seguía con un terrible miedo a la  noche, a la vida en la ciudad. Incluso en su propia casa se sentía atrapada, cual bestia en espera a ser ejecutada. 

Y cómo extrañaba dormir por cuatro horas seguidas. Usualmente no podía conciliar el sueño hasta después de las cuatro de la mañana: cuando su cuerpo colapsaba, y hora en la que -según ella- la gente comienza a despertar, relevándola de su vigilia. 

¿Pero a qué temía? Por un lado, siempre estaba consciente del instinto de autosupervivencia, reflejado en las terribles ganas de salir corriendo ante el menor cambio en el silencio de madrugada. Por otro, era evidente que temía más por su familia, por lo que les pasara: su preocupación, su amor por ellos era lo que fomentaba los terrores nocturnos...

Y sobre todo, envidiaba a los demás: aquellos quienes recorrían la ciudad sin miedo a ésta; a quienes olvidaban que día a día se ven rodeados por potenciales ladrones de tranquilidad. Algún día ella también vivió así. El despertar a la realidad quizá había sido para bien, pero cómo había dolido (y seguía doliendo)...

"Algún día respiraré otra vez" pensaba, cada vez que comenzaba a caer dormida.

2 de Mayo del 2011


Hace poco leí sobre la estupidez de los votantes, acerca de nuestra natural predisposición hacia los sesgos, a omitir información que vaya en contra de nuestras preferencias. ¿Acaso soy la víctima de esto? Me explico:
Hoy murió Osama Bin Laden; Obama salió a hacer una declaración al respecto. Su discurso me pareció adecuado, correcto, accurate, para un presidente norteamericano: alusiones al 11 de septiembre, y Osama como el culpable; se recordó a las víctimas, a los soldados que pelean en una guerra cada vez más incierta; se habló de madres, padres, hijos; se apeló profundamente a los sentimientos de los estadounidenses. Y sobre todo el discurso se trató de un país, de unidad nacional.
Sí, el discurso puede calificarse de bélico, emotivo (en el sentido negativo), y despreciarse por celebrar la muerte de una persona. Pero, y aquí es donde no sé si mi admiración por Obama me cega un poco, éste no podría haber sido de otra manera.
Hay que leer las reacciones norteamericanas: sí, son de alegría. God Bless America. ¿Y podemos culparlos? Nosotros no sentimos su dolor. Creo que como humanos tenemos la necesidad de personificar, de dar una cara a los problemas. Y su dolor estaba personificado, y lo más importante: los unía. Su pena iba más allá de un ataque terrorista, incluía una guerra cada vez más costosa, sin beneficios, sin resultados aparentes. La muerte de Bin Laden es un símbolo, un respiro, un rayo de luz. ¿Debemos juzgar a Obama por conocer a su audiencia: un país dolido?
Y es inevitable pensar en el caso mexicano, ¿cierto? Buscamos enemigos, culpamos a Calderón por no ser Obama, nombramos a ciertos Capos. Y he de confesar, odio la manía de los mexicanos por las comparaciones, por el pensar en el “y si tal hubiera pasado en México”, “y si fulanito fuera mexicano”… pero hoy las cosas son distintas, la comparación es ineludible. Vivimos tiempos terribles, oscuros. Nos duelen nuestros +65000 de muertos por el combate al crimen organizado. Pero nuestro mayor problema es no estar en un frente unido. Hay quienes culpan a Calderón de las muertes y no a los integrantes del crimen organizado. No soy simpatizante de Calderón, y califico de fallida su  estrategia de seguridad, pero no lo considero un asesino. Olvidamos a veces que pertenecemos al Estado Mexicano (que sé no es el mejor y su ineficiencia, su aparente indiferencia hacia los ciudadanos nos desalienta profundamente). Y podemos no tener las mejores instituciones, pero no deberíamos rendirnos ante bandidos errantes.
¿Cómo tener un enemigo en común si no sabemos en lado de quién estamos?
Como siempre esto sonaba mejor en mi cabeza, pero realmente necesitaba sacarlo de mi sistema…
Víctima de un mal café,

19 de Mayo del 2011


Sí, tendría que estar estudiando Eco IV, pero ya me harté de externalidades: y  tautológicamente afirmo:mañana será otro día. En fin, llevo aproximadamente un mes usando Tumblr. Y algunos escritos, dos vídeos, y múltiples fotos después, he de confesar: comienzo a aburrirme.
Tumblr es la experiencia posmoderna. Es el Imperio de lo Efímero de Lipovetsky. ¿Por qué? Es obscena la cantidad de fotos que se posteean en minutos, segundos. Es ridícula la cantidad de adolescentes que“rebloggean” (el equivalente al retweet) fotos de algún otro blogger. Quizá sea el sesgo causado por las personas a las que sigo: sus blogs se centran en moda. Y lo más patético es la cantidad de veces que una foto puede ser vista. ¿Si alguien más ya la publicó hace unos minutos, por qué tú hacerlo de nuevo?
La respuesta es simple (y aquí recurro a mi  recién-descubierto-leitmotiv): vivimos en tiempos posmodernos, caracterizados por la tormentosa y dolorosa necesidad de ser escuchados. Lo cual me lleva a otra de las cosas que encuentro desesperante en Tumblr: las incesantes peticiones de promocionar blogs con el fin de adquirir más seguidores.
Sí es un mundo libre, sin jerarquía aparente sobre estilos de vida, por lo cual esto más que crítica es una vil queja.
Y sí, yo tengo un tumblr, así que debería sumarme a la lista de numerosos usuarios con carreras truncadas en el ámbito de la fotografía, moda, o cualquier otra carrera contemplativa…
Pero mi tumblr es distinto, no busco ser vista, leída, escuchada. Mi tumblr es simplemente mi cajón de inspiración: es sobre quién soy, lo que me gusta y lo que me encantaría tener.
Tumblr es una buena distracción de la teoría de juegos, la economía abierta, el modelo de cash in advance y las integrales múltiples.
Tumblr es la versión gráfica de todo lo que te gusta. Y en estos tiempos del yo, todos deberían tener uno.
Perdiendo coherencia y notando mi adicción a los dos puntos,


22 de Mayo del 2011


Pequeño debraye cuasi-reflexivo
#1: sobre belleza y ganchos
Simplemente no entiendo la fascinación por Kate Moss, de hecho, no entiendo la fascinación por cualquier modelo (exceptuando las clásicas bombshells de Victoria’s Secret, cuyos cuerpos y prendas que los adornan son suficientes para ensimismar a cualquier hombre).
Cada vez que veo un desfile, una sesión de fotos, mi atención se concentra en la ropa, quizá en el cabello, el maquillaje, el fondo, la decoración, mas nunca en la modelo en sí. He llegado a pensar que quizá se deba a una reacción de mi subconsciente, el cual busca protegerme de daños a mi autoestima por el hecho de que no soy una modelo de rasgos finos o geométricamente perfectos… No, no realmente.
Me es difícil apreciar la belleza en un rostro comparada con la belleza de una creación, de una obra de arte. Puedo encontrarla, reconocerla, pero no apreciarla, admirarla verdaderamente. Para mí, efectivamente, las modelos son simples ganchos. Algunas se han convertido en íconos cuyos salarios ascienden a miles de dólares, no obstante la mayoría son cuerpos demasiado centrarse en la ropa. La modelo puede caminar impresionantemente, pero lo que realmente te quita el aliento es la creatividad o innovación del diseñador, o el estilo del coordinador de moda.
Sí, debería avergonzarme por ver a las modelos como medios y no como fines. Y probablemente pensamientos como este, (ejemplificados por declaraciones de Lagarfeld, por decir) tienen como principal consecuencia el abominable requisito de delgadez extrema para las modelos de alto nivel…
En fin, la moda, como arte se reduce a la creación de belleza, inspiración, lujo, emoción en tela, piel o lentejuelas. Y sí, los ganchos son necesarios, y parte del mensaje.
Mas la moda es un arte utilitario que trasciende las semanas de la moda y publicaciones especializadas; se convierte en estilos personales. Y es aquí cuando el objeto se vuelve sujeto y el individuo recupera su importancia.
Escuchando My Man y recordando el Primer Teorema del Bienestar,

27 de Abril del 2011


Porque la posmodernidad es mucho más que la explosión de las tecnologías de la información y la facilidad de acceso a bienes materiales”…
Repeticiones Disfrazadas de Novedades. Soledad. Individualización. Personalización. Juventud Alargada. Desesperada Búsqueda de Atención. Depresión Existencial. Intrascendencia. Hedonismo. Multiplicidad. Relatividad. Intentos de Arte. Falsas, Hipócritas Tolerancias. Modas. Ciclos. Amplios, vagos intereses. Inconsistencias. Medianías y Mediocridades. Ningún Absoluto. Indiferencia. Apatía. Dolorosa Insignificancia. Olvido Ignorado. Ignorando Olvido. Dependencia. Igualación. Masificación. Conectividad. Aislamiento. Consumismo. Egoísmo. Egocentrismo. Delirios de Grandeza; Complejos de Insignificancia. Incompleto. Abandono. Fracaso. Superficialidad. Temporalidad. No Permanencia. Cambio Constante. Pérdida. Decepción. Frustración. Hartazgo. Rotos Idealismos. Depresiones Realistas. Numerosas Perspectivas. Mar de Expresiones. Juventud, Soledad y Muerte.
Todo, Nada, resumido en el Vacío…
(Pero nunca usé la palabra efímero…)
(Pero en la diversidad siempre hay contraejemplos, recuerdos de otros tiempos.)
Not thinking, just writing… In no particular order.

noviembre 02, 2012

¿Alguna vez se han manejado a una sala de emergencias?

No, yo tampoco...

Apróximadamente dos horas, un baño, y un te de manzanilla después, mi pequeño percance parece un absurdo.

Sí, hoy, de regreso a mi casa, vi mi vida pasar enfrente de mis ojos... o algo por el estilo. Quizá sólo sea una incipiente hipocondría, pero hoy juraría que, al menos, estuve al punto del desmayo mientras manejaba.

Me llevé un susto tremendo. Ya me visualizaba chocando. Recé a Dios me permitiera llegar a un lugar seguro. Casi lloro al sentir que la vida se me iba; pensé en mi familia. Y sobre todo, en las advertencias de mi madre sobre mi estilo de vida: los constantes desvelos y las malcomidas no son buenos para la salud, y menos para la mía que es un tanto frágil.

Gracias al cielo, llegué a una sala de emergencias, hecha un manojo de nervios, y esperé mi turno. Me sentí avergonzada; muchos de quienes estaban ahí realmente necesitaban atención médica. Finalmente me revisaron y me dijeron que mis signos vitales eran normales; sólo estaba teniendo un ataque de ansiedad.

Sólo un ataque de ansiedad...

Entre las clases y tareas escolares, la responsabilidad y el trabajo de tener un papel importante en una obra, y mi constante estado de alerta y temor frente a la ciudad, realmente he puesto a trabajar a mi cuerpo.

Fue una buena advertencia, he de confesar.

Recreando el episodio, es tan absurdo que parece que lo ideé simulando el estilo de Woody Allen: aquellas rupturas en la cotidaneidad a las que se les suma un sólo elemento excepcional, creando un contraste tal que se reduce al ridículo la situación entera. Sí, soy patética y dramática, y éste ha sido uno de mis momentos cumbre.

Pero, y por clicheado y cursi que suene, me hizo apreciar varias cosas: desde mi familia y hasta mi misma...

Sin saber qué más decir,

EP

PD: dicho incidente ocurrió en algún punto de octubre... no lo publiqué hasta ahora debido a mi distracción y mala memoria...