noviembre 10, 2012

22 de Mayo del 2011


Pequeño debraye cuasi-reflexivo
#1: sobre belleza y ganchos
Simplemente no entiendo la fascinación por Kate Moss, de hecho, no entiendo la fascinación por cualquier modelo (exceptuando las clásicas bombshells de Victoria’s Secret, cuyos cuerpos y prendas que los adornan son suficientes para ensimismar a cualquier hombre).
Cada vez que veo un desfile, una sesión de fotos, mi atención se concentra en la ropa, quizá en el cabello, el maquillaje, el fondo, la decoración, mas nunca en la modelo en sí. He llegado a pensar que quizá se deba a una reacción de mi subconsciente, el cual busca protegerme de daños a mi autoestima por el hecho de que no soy una modelo de rasgos finos o geométricamente perfectos… No, no realmente.
Me es difícil apreciar la belleza en un rostro comparada con la belleza de una creación, de una obra de arte. Puedo encontrarla, reconocerla, pero no apreciarla, admirarla verdaderamente. Para mí, efectivamente, las modelos son simples ganchos. Algunas se han convertido en íconos cuyos salarios ascienden a miles de dólares, no obstante la mayoría son cuerpos demasiado centrarse en la ropa. La modelo puede caminar impresionantemente, pero lo que realmente te quita el aliento es la creatividad o innovación del diseñador, o el estilo del coordinador de moda.
Sí, debería avergonzarme por ver a las modelos como medios y no como fines. Y probablemente pensamientos como este, (ejemplificados por declaraciones de Lagarfeld, por decir) tienen como principal consecuencia el abominable requisito de delgadez extrema para las modelos de alto nivel…
En fin, la moda, como arte se reduce a la creación de belleza, inspiración, lujo, emoción en tela, piel o lentejuelas. Y sí, los ganchos son necesarios, y parte del mensaje.
Mas la moda es un arte utilitario que trasciende las semanas de la moda y publicaciones especializadas; se convierte en estilos personales. Y es aquí cuando el objeto se vuelve sujeto y el individuo recupera su importancia.
Escuchando My Man y recordando el Primer Teorema del Bienestar,

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