noviembre 01, 2012

Una no tan vieja historia

Paréntesis: mi garganta duele... Lleva más de un mes así. Quizá no esté en mis cartas ser actriz de musical... en fin.

Hace unos meses, al escuchar la anécdota que estoy apunto de redactar, inmediatamente tuve deseos de plasmarla en papel. He hecho pequeñas menciones de la misma en otros lugares, pero no le he dedicado la atención que merece. 

Conocí a una actriz en mis clases de teatro (una obviedad, lo sé). No obstante, su lucha profesional había sido un tanto distinta: si bien pasó por el típico desaliento de sus padres de seguir una carrera tan difícil, que junto con las restricciones presupuestales, casi la impiden de tomar este camino. Finalmente llegaría un benefactor: en forma de un adinerado legislador.

Después de buscar financiamientos por todos lados, la joven se topó con este individuo, quien de buenas a primeras, aceptó contribuir a la causa. Ahora ella estará por siempre agradecida.

Este pequeño relato me ha inspirado de múltiples formas: a explorar, quizá, la figura del hada madrina en pleno siglo XXI, en el contexto de una democracia en construcción; añadiendo a un ahijado terriblemente pragmático... No. Tal vez la aplicación debería más práctica: saber dónde empezar a buscar ayuda en caso de que la necesite para mis estudios post-licenciatura.

Traduciendo una lista infinita de verbos,

EP

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