noviembre 10, 2012

19 de Mayo del 2011


Sí, tendría que estar estudiando Eco IV, pero ya me harté de externalidades: y  tautológicamente afirmo:mañana será otro día. En fin, llevo aproximadamente un mes usando Tumblr. Y algunos escritos, dos vídeos, y múltiples fotos después, he de confesar: comienzo a aburrirme.
Tumblr es la experiencia posmoderna. Es el Imperio de lo Efímero de Lipovetsky. ¿Por qué? Es obscena la cantidad de fotos que se posteean en minutos, segundos. Es ridícula la cantidad de adolescentes que“rebloggean” (el equivalente al retweet) fotos de algún otro blogger. Quizá sea el sesgo causado por las personas a las que sigo: sus blogs se centran en moda. Y lo más patético es la cantidad de veces que una foto puede ser vista. ¿Si alguien más ya la publicó hace unos minutos, por qué tú hacerlo de nuevo?
La respuesta es simple (y aquí recurro a mi  recién-descubierto-leitmotiv): vivimos en tiempos posmodernos, caracterizados por la tormentosa y dolorosa necesidad de ser escuchados. Lo cual me lleva a otra de las cosas que encuentro desesperante en Tumblr: las incesantes peticiones de promocionar blogs con el fin de adquirir más seguidores.
Sí es un mundo libre, sin jerarquía aparente sobre estilos de vida, por lo cual esto más que crítica es una vil queja.
Y sí, yo tengo un tumblr, así que debería sumarme a la lista de numerosos usuarios con carreras truncadas en el ámbito de la fotografía, moda, o cualquier otra carrera contemplativa…
Pero mi tumblr es distinto, no busco ser vista, leída, escuchada. Mi tumblr es simplemente mi cajón de inspiración: es sobre quién soy, lo que me gusta y lo que me encantaría tener.
Tumblr es una buena distracción de la teoría de juegos, la economía abierta, el modelo de cash in advance y las integrales múltiples.
Tumblr es la versión gráfica de todo lo que te gusta. Y en estos tiempos del yo, todos deberían tener uno.
Perdiendo coherencia y notando mi adicción a los dos puntos,


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